martes, 21 de mayo de 2013

INTELIGENCIA EMOCIONAL NIÑOS: LO QUE MÁS ME GUSTA DE TI ES...

INTELIGENCIA EMOCIONAL : LO QUE MÁS ME GUSTA DE TI ES...

Montse García



Esta será la última actividad estructurada que hemos realizado este curso de Inteligencia Emocional para niños de primaria ya que la próxima semana tendremos el FIN DE CURSO de la estraescolar y quiero darles un pequeño detallito a los niños y dejar el resto de la clase para puedan expresar libremente qué les ha parecido el curso. 

Sniff, sniff, la verdad es que da un poco de penita que se acabe ya, porque ahora que son dos grupos de 12 niños y ya se conocen más entre sí, hay un ambiente estupendo entre todos y se nota que se ha creado un vínculo que no existía al principio.

Paso a relataros esta última actividad que es muy sencillita, alguien en un foro la comentó, me gustó y decidí ponerla en marcha.

Primero hablamos un poco de nuestras cosas, después hacemos la meditación/respiración de cada día (por cierto la hacen ya estupendamente y son capaces de hacerla durante más de 2 minutos sin quejarse ) y después paso a explicarles en qué consiste la actividad y la hacemos.

ACTIVIDAD

Hago una tarjeta de cartulina que después la coloco en la espalda de cada niño con un imperdible. Ved la imagen de bajo:




 
Les explico que cada uno de nosotros, me incluyo, debemos escribir algo bueno de nuestro compañero/a en su tarjeta y poner nuestro nombre, pero nadie debe decirnos que nos ponen porque la sorpresa es que al final nos quitaremos la tarjeta de la espalda y podremos leer cada cosa. Además la tarjeta nos la llevaremos a casa a modo de recuerdo del curso y de los compañeros.

Los niños han acogido esta actividad con  mucho gusto porque a todos les gusta participar y sobre todo que el resto de sus compañeros digan cosas buenas sobre él o ella.

No vale poner nada malo ni desagradable de nadie, en caso de que alguien lo haga será penalizado y no recibirá el punto de la actividad.

Todo ha transcurrido con cordialidad e ilusión y los niños han sentido mucha curiosidad de leer qué han dicho los demás de él o ella cuando le hemos quitado la tarjeta de la espalda.

Yo también he participado y para mí ha sido muy bonito el ver las cosas que me han puesto los niños y niñas de ambos grupos. Aquí dejo escaneadas las cosas que me dicen:

 
¿A qué es emocionante que te digan estas cosas? Es un buen recuerdo que nos quedarán de estas clases y de todos los compañer@s.

Espero que os haya gustado a los niños les ha encantado hacerla y a mí también.

Montse García






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lunes, 20 de mayo de 2013

CUENTO: BAMBÚ JAPONÉS

BAMBÚ JAPONÉS

Compartido por Concha de la Torre en Linkedin

Paciencia y Perseverancia

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces
que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.


Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que “en tanto no bajemos los brazos” ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…

Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…quizá sólo estés echando raíces…

Montse García
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jueves, 16 de mayo de 2013

AUTOESTIMA INFANTIL II

LA AUTOESTIMA INFANTIL II

QUÉ COSAS HACER Y CUÁLES EVITAR PARA POTENCIAR LA AUTOESTIMA.



¿Qué podemos hacer día a día en casa o en la escuela?
  • Si comentamos de él algo positivo, procurar que lo oiga. Puedo decirlo en voz un poco más alta. Puedo mirarle al decirlo o invitarle a que se acerque mientras hablamos. Ejemplos típicos de estas situaciones son las conversaciones entre adultos cuando vamos andando con ellos, cuando estamos en el salón de casa o vamos por los pasillos de la escuela.
  • Si hago alguna crítica con alguien del niño  debo intentar que no la escuche. A veces, no lo evitamos sencillamente porque no nos damos cuenta de su presencia. Otras veces, no nos importa e incluso queremos que lo oiga. Nuestra intención puede ser la mejor: estimularle para que cambie. Pero el efecto suele ser el contrario: se siente criticado y además avergonzado ante terceras personas. Si alguien comienza a hacer alguna crítica de él puedo:
    • Invitar al niño a irse a otro lugar con cualquier excusa.  Ej: “vete a tu habitación”.
    • Cortar la conversación y aplazarla para otro momento o en otro lugar. Situaciones típicas son los diálogos entre padres y profesores o las discusiones entre padres.
  • Estar muy atento en esas situaciones en las que "no está atendiendo". Hay ocasiones en las que creemos que no se da cuenta y sin embargo está captando gran parte de lo que decimos. Ejemplos típicos pueden ser cuando hablamos por teléfono, cuando mira los dibujos animados de la tele, cuando parece estar dormido o cuando creemos que es demasiado pequeño para entender lo que decimos.
  • Felicitar constantemente los logros de los menores. La felicitación debe ser algo frecuente. A veces, nos cuesta hacerlo porque es más fácil ver los errores que los aciertos.
  • Resaltar que lo ha hecho bien o "mejor que antes". Si hablamos de niños, por su propia naturaleza, siempre será imperfecto o mejorable. Es difícil que un niño haga algo excepcional. Si somos exigentes tendremos dificultades para felicitar. Si nos fijamos en los avances o en lo que sencillamente está bien, las ocasiones para felicitar serán más elevadas.


  • Acompañar el gesto con la verbalización de la felicitación correspondiente. Las palabras de felicitación deben ir acompañadas de gestos, tonos, contacto físico y de cuantos elementos de comunicación no verbal sean acordes a esa felicitación. Un "muy bien" dicho con desgana es difícil que se sienta como una felicitación.
Conductas que padres y educadores deben evitar
  • -Calificar de malos o torpes a los hijos/alumnos por cometer un error. Los repetidos mensajes del adulto diciendo lo malo que es el niño, llegarán a convencerle de que él no es capaz de hacer las cosas bien, produciéndose el llamado Efecto Rosenthal, que consiste en una confirmación por parte del niño de las creencias que tienen los padres o profesores.
  • -Sorprender siempre a los chicos cuando no se están comportando de forma positiva y/o esperada y nunca reforzarles cuando se portan de modo adecuado. La carencia de refuerzos positivos hace que las conductas adaptadas no se repitan. Es posible que al no reforzar modos de comportamiento adaptados, aparezcan conductas desajustadas en un intento de llamar la atención.   
  • -Transmitir al niño constantemente la idea de que es incompetente. Esta actitud vuelve al niño incapaz, inseguro, dubitativo, siempre a la espera de intentar ser lo que no es en cada etapa de su vida. Esta actitud es muy propia de profesores y padres perfeccionistas. 
     
    -No darle responsabilidades supervisadas ni permitirle pensar por sí mismo. Si directa o subliminalmente enviamos constantes mensajes a los niños dándoles a entender que no creemos que puedan hacer correctamente las cosas y ni tan siquiera les permitimos intentarlo, estamos potenciando que los chicos perciban múltiples dudas sobre sí mismos, sobre sus posibilidades de autorrealización. El niño se enfrentará a las tareas con miedo, temor  e incertidumbre.

    -Ofrecer a los niños un modelo pobre sobre nosotros mismos, infravalorándonos, mostrándonos poco competentes. El niño asimila de modo inconsciente estos modelos de identificación. 

    -Criticarles duramente cuando cometen errores en lugar de sugerirles soluciones y enseñarles a descubrir las causas que les condujeron al fracaso. La crítica permanente genera incertidumbre, odios, resentimientos, en algunos casos, agresividad. En otros casos, el niño se repliega e inhibe su acción.

    -Hablar negativamente de los niños cuando están presentes. Este comportamiento de los adultos, puede provocarles sentimientos de soledad, inferioridad  e indefensión aprendida.

    -Evitar el trato afectuoso, el contacto físico, manteniendo demasiado las distancias. Las carencias de muestras físicas de afecto: tocar, jugar, acariciar, besar, puede conducir al niño a interiorizar la noción de que no es digno de que se le abrace y se le quiera. 

    Montse García

    Bibliografía

    Extracto del manual "Autoestima Infantil" de Ruth Rodríguez.  











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sábado, 11 de mayo de 2013

AUTOESTIMA INFANTIL I

LA AUTOESTIMA INFANTIL- I

ESTRATEGIAS PARA FORTALECER LA AUTOESTIMA EN LOS NIÑOS



La autoestima puede ser diferenciada del autoconcepto, que es el conjunto de elementos que una persona utiliza para describirse a sí mismo.  La autoestima es la evaluación de la información contenida en el autoconcepto, y procede de los sentimientos de la persona acerca de lo que ella es. La autoestima es el grado de aceptación de nosotros mismos, el grado de estima que profesamos hacia nuestro propio concepto, y esta basada en la combinación de la información objetiva sobre uno mismo y la evaluación subjetiva de dicha información.

La autoestima esta formada por la percepción y el ideal de uno mismo. La percepción de uno mismo equivale al autoconcepto: la visión objetiva de las habilidades, características y cualidades. El ideal de uno mismo es la imagen de la persona que le gustaría ser, el deseo de poseer determinados atributos.

La autoestima es el resultado de la discrepancia entre la percepción de uno mismo (la visión objetiva) y el ideal de uno mismo (aquello que la persona valora, lo que le gustaría ser). Una gran discrepancia supone una baja autoestima, mientras que una escasa discrepancia es indicativo de una alta autoestima (Alice W. Pope, 1996)

La autoestima es una vivencia y juicio de valor sobre sí mismo y sobre las relaciones y responsabilidades para consigo mismo, para con los otros y con el entorno, es decir, tener autoestima equivale a quererse a sí mismo aceptando nuestros propios logros y limitaciones.

ESTRATEGIAS PARA FORTALECER LA AUTOESTIMA
  • Como padre o madre y como educador, intenta siempre elogiar los éxitos de los niños (aunque sean muy pequeños).
  • Demuestra cariño de una forma natural, auténtica y sincera. Expresa y haz saber verbalmente tu sentimiento.
  • Es mejor sugerir a los niños qué cosas pueden y deben hacer, en lugar de ordenar lo que no deben realizar o lo que se les prohíbe. La actitud positiva prepara cognitivamente al niño para hacer las actividades que se le propongan. En lugar de: "No juegues aquí con esa pelota", díle: "Puedes juegar con la pelota en el patio".
  • Deja claro y haz saber a los niños que sus errores son una parte natural del crecimiento. Todos, incluyendo los adultos, cometemos errores. No enfatices los fallos, refuerza los éxitos.
  • Siempre que puedas procura ignorar o no dar demasiada importancia a las conductas infantiles cuando son discretamente desadaptadas: por ejemplo, las ragietas; busca un momento adecuado y manifiesta tu descontento, pero procura no minusvalorar la conducta de un modo público, en presencia de amigos o compañeros.  
  • Muestra agradecimiento a los niños cuando éstos cooperen, cuando te ayuden, cuando se expresen de manera adecuada hacia los demás, cuando obedezcan y reaccionen de forma positiva.
  • Responde afectuosamente y alaba verbalmente a los niños si se portan bien. Explicita con franqueza qué fue lo que te gustó de su comportamiento.
  • Sugiere actividades que los niños puedan superar con moderada dificultad.
  • Cuando un niño se porte mal, aprende a separar el mal comportamiento de la personalidad del niño. No le digas "eres malo", dile por ejemplo: "No me gusta cuando tiras los juguetes".
 
Montse García 


Bibliografía

Extracto del manual "Autoestima Infantil" de Ruth Rodríguez.
 










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miércoles, 8 de mayo de 2013

¿QUÉ ES LA ECPATÍA?

¿QUÉ ES LA ECPATÍA?


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Dice J.L. González de Rivera, Catedrático de Psiquiatría que “Ecpatía es un nuevo concepto, complementario de empatía, que permite el apropiado manejo del contagio emocional y de los sentimientos inducidos”.

González de Rivera también indica que Ecpatía es lo contrario de la Empatía y se define como un proceso voluntario de exclusión de sentimientos, actitudes, pensamientos y motivaciones inducidas por otro.

El término Empatía es mucho más conocido por todos, muchos sabemos de las bondades de ser empáticos y lo que la empatía mejora nuestras relaciones interpersonales. Tomamos pues una de las acepciones más aceptadas de empatía: “La acción y la capacidad de ser sensible a, comprender o darse cuenta de, los sentimientos, pensamientos y experiencias de otra persona, sin que estos sentimientos, pensamientos y experiencias hayan sido comunicados de una manera objetiva o explícita”.

Después de leer ambas definiciones tal vez os preguntáis cómo es posible que ambos conceptos estén relacionados y sean necesarios para una buena gestión emocional. Leed la siguiente historia budista a ver qué os parece:

Un monje, imbuido de la doctrina budista del amor y la compasión por todos los seres, encontró en su peregrinar a una leona herida y hambrienta, tan débil que no podía ni moverse. A su alrededor, leoncitos recién nacidos gemían intentando extraer una gota de leche de sus secos pezones. El monje comprendió perfectamente el dolor, desamparo e impotencia de la leona, no solo por sí misma, sino, sobre todo, por sus cachorros. Entonces, se tendió junto a ella, ofreciéndose a ser devorado y así salvar sus vidas.


A través de esta pequeña historia nos damos cuenta de que tal vez es necesario ponerle límites a la empatía ya que de no ser así podemos llegar a involucrarnos tanto en la vida y los problemas de los demás que, lejos de ser un pilar de sujeción y ayuda, lo que conseguimos es dañarnos a nosotros mismos. Por esta razón podemos considerar la ecpatía como una nueva habilidad compensadora que nos permitirá regular nuestra capacidad empática.

Como se ha dicho es J.L. González quien propone este nuevo término Ecpatía, tomado del griego ek-patheia, y que literalmente significa “sentir fuera”, y que el autor define como “proceso mental de exclusión activa de los sentimientos inducidos por otros”. 

El autor nos aclara que Ecpatía no es lo mismo que la frialdad, indiferencia o dureza afectiva característica de las personas carentes de empatía, sino que es una maniobra o acción mental positiva compensadora de la Empatía, no su mera carencia.

Fijaos a través de estos ejemplos en algunas implicaciones que puede tener el desarrollo de esta habilidad propuesta por González tanto en la vida profesional de algunas personas como en la personal de otros.

Ejemplo nº 1
 
Luis acude a la consulta psicológica porque siente una gran angustia vital. Le cuenta a su psicóloga un tema muy complejo y duro, mientras que la terapeuta la escucha activamente mostrando una gran empatía por Luis fruto de la cual se genera una buena relación terapéutica entre amoas necesaria para el buen funcionamiento de la terapia. Sin embargo, tras varias sesiones, la empatía que la psicóloga muestra por Luis se va exacerbando llegando hasta el punto de que se “contagia emocionalmente” de las emociones negativas que está sintiendo su paciente. ¿Está ayudando la psicóloga a Luis a solucionar el problema? La respuesta sería NO. La profesional necesita mantener cierta distancia emocional que le permita “sostener” las emociones de Luis para poder ayudarle con su problema. ¿Entraría aquí en juego la Ecpatía compensando el exceso de empatía mostrado?

Ejemplo nº 2.

Ginés es cuidador habitual de Genaro, padre del primero y enfermo de Alzheimer desde hace 4 años. La enfermedad que sufre  Genaro lo hace dependiente de  su hijo las 24 horas del día, y éste, queriendo como quiere a su padre, sufre también al ver como día a día Genaro va perdiendo más facultades y se va deteriorando. Este sufrimiento de Ginés está propiciado en parte por la empatía que siente hacia su padre y hacia las circunstancias que le rodean. 

Mucha gente le dice a Ginés que es necesario que ponga freno a ese “contagio emocional”, que debería cuidarse él para poder ser un cuidador útil, sin embargo para él resulta tremendamente difícil no dejarse influir por el dolor de ver a su padre en ese estado. Aquí la Ecpatía sería aquella habilidad que permitiría a Ginés frenar el estrés emocional que siente ante la enfermedad de su padre.

Por tanto, y a modo de conclusión la Ecpatía sería la acción mental compensatoria que nos protege de la inundación afectiva y que impediría que nos dejemos arrastrar por las emociones ajenas. Así, según dice J.C. Bermejo, “mientras la empatía comporta metafóricamente hablando “ponerse en el lugar del otro”, la ecpatía comportaría “ponerse en el propio lugar”, y bien es sabido que ambas cosas son necesarias”.

 Montse García


Bibliografía consultada

"Empatía y Ecpatía"- J.L. Gonzáles de Rivera Revuelta- Psiquis, 2004; 25 (6): 243-245


 
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viernes, 3 de mayo de 2013

CUENTO: OFENSAS Y PERDÓN

INTELIGENCIA EMOCIONAL

"OFENSAS Y PERDÓN"

Anónimo



Cuenta una bella leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y, en un determinado punto del viaje, ambos discutieron. Uno acabó dando al otro una fuerte bofetada.

El ofendido, sin decir nada, se agachó y escribió con sus dedos en la arena:
"Hoy mi mejor amigo me ha dado una fuerte bofetada en la cara"

Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y herido empezó a ahogarse. El otro se lanzó a salvarlo y evitó que perdiese su vida.

Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. Al acabar, se podía leer:

"Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida"
Intrigado, su amigo le preguntó:

- "¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes en una roca?"

Sonriente, el otro respondió:

- "Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarla y olvidarla. En cambio, cuando un gran amigo nos ayuda, o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo, podrá borrarlo."

Montse García




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martes, 30 de abril de 2013

LA ZONA DE CONFORT

DE LA ZONA DE CONFORT A LA ZONA MÁGICA. ¿TE ATREVES A SOÑAR?


Montse García
 

La zona de confort es un estado mental donde nos encontramos cómodos con nuestra vida actual, con nuestras aspiraciones cubiertas y sin presiones. Esta zona podría ser el sofá de nuestra casa, el trabajo que llevamos realizando durante años y no nos satisface, el ir a casa de nuestros padres a comer cada sábado, la cena de los jueves con los amigos. Está compuesta por muchos factores como los hábitos, rutinas, conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos. En definitiva todo aquello que conoces y a lo que estás acostumbrado.

Cada persona es diferente a las demás, es por ello que en cualquier nivel socioeconómico puede haber gente en zona de confort. Puede haber pobres, clase media y ricos, cada quien con su particular "zona de confort". La diferencia entre cada persona y su zona de confort son las aspiraciones y valores que tenga cada uno.

En nuestra zona de confort nos encontramos seguros porque la controlamos, nada se nos escapa. Aunque en esta zona no todo es bueno porque allí está por ejemplo ese compañero insoportable, que no nos gusta y nos hace la vida difícil pero del que muchas veces decimos “más vale malo conocido que bueno por conocer” porque estamos acostumbrados a él.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar? Según el Dr. Mario Alonso Puig “El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona”.

Fuera de la zona de confort vemos el peligro, el miedo, el fracaso, la incertidumbre y esto nos impide ver que también en esta zona está lo inesperado, las oportunidades, las aventuras o las nuevas experiencias, a esta zona se le llama de aprendizaje.

Cuando sales a la zona de aprendizaje amplias tu visión del mundo, ¿cómo conseguirlo? Algunas de las cosas que podemos hacer es viajar a nuevos países intentando conocer sus culturas, aprender idiomas, aprender nuevos hábitos o modificar algunos antiguos, conocer a gente nueva…Ciertamente en esta zona hay peligros y frustraciones, pero una vez que logremos superarlos nos sentiremos personas más seguras.

Y por último os hablaré un poquito de aquella zona que en el vídeo se denomina Zona de Pánico pero también Zona Mágica.

¿Y por qué dos denominaciones tan dispares? Sencillo, la mayoría de la gente no se atreve a aventurarse en esta zona, todo en ella es desconocido, y sobre todo existe profundamente en nosotros un gran miedo al fracaso por no saber si seremos capaces de afrontar lo que en ella encontremos. Para este conjunto de personas es la Zona de Pánico, miedo a lo desconocido.

Pero hay un grupo de personas, las más visionarias y optimistas que se han atrevido a ir más allá, porque es allí donde residen sus sueños y es por eso que la denominan Zona Mágica. En este lugar pueden ocurrir cosas increíbles, con las que tan solo nos atrevimos a soñar como de pasada. ¿Te atreves tú?

Este estupendo vídeo nos explica de un modo sencillo, gráfico y didáctico en qué consisten estas tres zonas.





Montse García



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