viernes, 23 de noviembre de 2012

INTELIGENCIA EMOCIONAL NIÑOS PRIMARIA

INTELIGENCIA EMOCIONAL: ACTIVIDAD PARA TRABAJAR LA IRA


Montse García



En una entrada anterior ya mencioné que estoy impartiendo un curso extraescolar de Inteligencia Emocional para niños/as de primaria. Los asistentes a este curso son sobre todo niños y niñas de 1º y 2º de primaria y alguno de 3º y 4º.

Cada día compruebo que con los niños/as la motivación es fundamental para conseguir que ellos participen y sientan que quieren formar parte de este grupo. Así que es de importancia capital que las clases sean dinámicas, amenas, pero que no escapen del control del facilitador, maestro, educador o cómo queráis llamarle al conductor de las mismas.

Las primeras clases han estado dedicadas principalmente a que los niños adquieran un vocabulario emocional y también a que se conozcan y reconozcan como grupo de trabajo. Aún hoy tengo que decir que siguen habiendo los consabidos "grupitos" pero parece que los niños/as ya son capaces de relacionarse también con el resto, y eso es bueno.

Quería explicar en esta entrada una de las últimas actividades que realicé con ambos grupos (tengo 15 niños/as el lunes y 14 el martes). Me gustó mucho comprobar que, debido a la sencillez de la actividad y a lo visual de la misma, los niños/as fueron capaces de entender muy bien aquello que yo prentendía que aprendieran.

Estructura de la actividad

1.- Cuento: "El niño y los clavos" (anexo 1)

Conté este cuento asegurándome de que los participantes entendían cada palabra y término del mismo. En esta parte considero que es importante "dramatizar" el relato ya que también ayuda a los niños y niñas  a que se introduzcan mejor en el papel del protagonista.

2.- Intercambio de impresiones y reflexión.

Pedir a los niños/as que reflexionen sobre alguna ocasión en la que hayan dicho o hecho alguna cosa ofensiva en contra de alguien de su familia, amigos o personas de su entorno. Creo conveniente que el suceso revista cierta importancia y/o intensidad.

3.-  Contar cada experiencia mientras se clava una chincheta en una cartulina pegada a un corcho.

Cada niño/a contará el suceso elegido, tras hacerlo clavará una chincheta en la cartulina y el corcho. Todos los niños/as deberán contar su propia experiencia de enfado.

4.-  "Tormenta de ideas" de soluciones alternativas.

Se propone al grupo que vayan generando soluciones alternativas a las reacciones de enfado que tuvieron ellos/as o sus compañeros/as

Ejemplo de acceso de ira: Alguien dijo que se enfadó mucho cuando su papá no quiso dejarle jugar a la Wi y que en ese acceso de rabia  lloró, pataleó y le dijo tonto a su padre a gritos.

Reacciones alternativas aportadas por los niños: Respirar hondo y contar hasta diez, aguantarse, irse a su habitación hasta que se le pase el enfado y después hablar con su papá, etc...
En varias ocasiones los niños dijeron que actuarían igual y luego pedirían perdón. ¡Atención! Es muy importante trabajar este aspecto, justo es lo que el cuento trata de explicar, así que debemos corregir y concienciar a los niños que lo mejor es no tener que pedir perdón, debemos aprender a autocontrolar estas reacciones para no herir a nuestros seres queridos.

5.-  Sacar "los clavos" y comprobar visualmente los efectos. Reflexión.

Cada niño/a, quitará una chincheta del panel de corcho mientras comentamos una de las soluciones alternativas que hemos pensado para su experiencia concreta. 

Cuando todos hemos quitado una chincheta y ya no queda ninguna, cada niño examinará el panel de corcho para ver los agujeritos que las ofensas han causado en las personas a las que hemos dañado.

La mayoría de los niños lograron llegar a la conclusión de que esos agujeritos representaban las cicatrices que nos quedan en el corazón cuando alguien a quien queremos nos hace esas cosas.

¡ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO!  

ANEXO 1

El niño y los clavos

Un cuento para controlar el mal genio en los niños

Había un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, que él clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.
El primer día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta que era más fácil controlar su genio y su mal carácter, que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él había conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.
Su padre, muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que controlase su carácter, que sacase un clavo de la cerca.
Los días se pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la cerca de detrás de la casa y le dijo:
- Mira, hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Jamás será la misma.
Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa tanto que pidas perdón. La herida estará siempre allí. Y una herida física es igual que una herida verbal.
Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.
Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron con que el niño reflexionase sobre las consecuencias de su carácter. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Autor: desconocido

  
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9 comentarios:

Teresa Lema dijo...

Me ha encantado, Montse. Enhorabuena por tu trabajo y gracias por compartirlo.

Saludos y ánimo con el curso.

Montse Garcia dijo...

¡Gracias Teresa!

Me gusta que te guste :-)

Un fuerte abrazo
Montse

Joaquín Villena dijo...

No me ha gustado,..me ha ENCANTADO!!!
Contar un cuento y reflexionar sobre él + la dinamización de chincheta y ser consciente del efecto que producen..es muy bueno. Enhorabuena!! y Gracias por Compartir!!

Montse Garcia dijo...

¡Gracias Joaquín!

Es un placer compartir estas experiencias con vosotros. Es un modo de enriquecernos mutuamente.

La verdad es que la Inteligencia Emocional es apasionante y debemos darla a conocer para que la gente pueda beneficiarse con ella.

Un beso
Montse

Mónica Silvina Martínez Viscio dijo...

Montse: preciosa adaptación del cuento a la actividad del corcho! y las conclusiones de los peques geniales...Sigamos en este camino que nos enriquece y emociona..
beset
Sil

Montse Garcia dijo...

¡Gracias Sil!

Me hace mucha ilusión que os haya gustado a todos vosotros que estáis trabajando en este campo de la Inteligencia Emocional.

Un beso
Montse

Ana Rodríguez dijo...

Felicidades Montse! me ha encantado la actividad, lo tiene todo! es muy práctica y ejemplifica perfectamente el cuento. Muchísimas gracias por compartirla!

Ana R.
www.psicosaludtenerife.com

guaryskory dijo...

Montse muy buen trabajo!!!!
Hace tiempo conté este cuento pero la forma en que lo propones me pareció buenísima!!!!

Gracias por tu contribución!

dena dijo...

Hola!
Echo de menos la tecnica que usa el niño para aprender a no perder los nervios.
Es decir,cuando un niño o adulto e propenso a perder los nervios termin dandoe cuenta de que a nadie le gustvesa conducta ni siquiera a él,pero lo dificil es cambiar de conducta si no tw dan nuevas herramientas.
Yo si fuese un niño con esa problematica me sentiria mal al leer el cuento